Extraído de: Westlaw
Publicación: Actualidad Jurídica Aranzadi núm. 724/2007

Susana del Río Villar
Comité de expertos independientes de la Comisión Europea en «Ciudadanos y gobernabilidad en una sociedad basada en el conocimiento»
La acción comunicativa europea muestra un poder integrador clave en el futuro de la Unión, así como un nuevo trayecto movilizador involucrando a la ciudadanía e impulsando la dimensión de un liderazgo europeo descentralizado.
Europa es oportunidad
La Unión Europea está definiendo la acción conjunta con los ciudadanos. Esta inter-actuación debería llevarse a cabo con unos canales participativos-comunicativos claros para que se dé la necesaria «afinación», entre los instrumentos y sus actores, modelando un sistema propio generador de sentimiento europeo. En el 50 aniversario del Tratado de Roma, el leitmotiv de la Unión es que los ciudadanos «sintonicen Europa», comiencen a ver «lo europeo» en su día a día y descubran el potencial de la Unión Europea: Europa como oportunidad. Se trata de sincronizar procesos sostenibles que permitan avanzar y reconquistar el espacio ciudadano, para conectarlo con Europa.
La acción comunicativa europea muestra un poder integrador clave en el futuro de la Unión, así como un nuevo trayecto movilizador involucrando a la ciudadanía e impulsando la dimensión de un liderazgo europeo descentralizado. Se ha generado un debate político, de gran magnitud y complejidad, gracias al «dilema» constitucional. Una de las preguntas sobre el relanzamiento del proceso constitucional europeo es: «¿Existe una crisis de consenso?»; hay que recordar que la búsqueda del consenso a través del debate fue la fuerza motora en la elaboración, por la Convención, de la Constitución europea. En el debate actual sobre el futuro de Europa pienso que, más que ante una crisis de consenso, nos encontramos con una situación que en ocasiones podríamos calificar de algo «caótica», en lo que se refiere a cómo encauzar el debate común y cómo canalizar las opiniones que los ciudadanos, entidades, movimientos de la sociedad civil…, están poniendo sobre la mesa, aprovechando las estrategias comunicativas impulsadas desde las instituciones.
La lectura positiva a esta provisional desorientación, que parece plasmada en una visión tipo prisma, de ubicación y estructuración del modelo de debate, es que nos encontramos en la reapertura del proceso constitucional con una capacidad constituyente evidente.
La Constitución europea se está abriendo paso y, en esta nueva tarea para retomar el trayecto constitucional, es importante observar los planos sobre los que establecer mecanismos operacionales que hagan posible la realidad europea ciudadana y su práctica.
Para dotar de pragmatismo a la nueva etapa, también las organizaciones aportan ideas democratizando el proyecto y articulando una estructura para el intercambio de opiniones, que ayude a consolidar una arena pública común y que consiga dar un paso más en el proceso de integración, mediante una labor en la que se conjugan actores y temas al tiempo que se formula un modelo europeo de debate.
Si echamos una mirada a las contribuciones realizadas durante la elaboración de la Constitución europea, en el Foro que funcionó como interfaz entre las ONG y los miembros de la Convención, veremos que los elementos de la Vida Democrática de la Unión (el artículo sobre la democracia participativa y la inclusión de la Iniciativa Legislativa Ciudadana), mucho tienen que ver con el trabajo intenso realizado desde la sociedad civil y la permeabilidad de miembros de la Convención. La democracia participativa incluye elementos que garantizan la participación de la sociedad en el proceso, por lo que complementa a la democracia representativa y da un valor más a la democracia europea en su conjunto.
El Diálogo civil, y su contextualización, también tiene un lugar prioritario en el debate actual; ayudando al fortalecimiento de una conciencia europea, podemos incluso decir: un demos europeo, formulado a través de sus demoi, que consigue trascender a un espacio europeo común.
Relacionado con estos aspectos y su difusión, la comunicación con el ciudadano es decisiva para el Foro Cívico europeo buscando una Unión de fuerzas, de sinergias europeas. Los objetivos se dirigen fundamentalmente a la comunicación, una mayor información a los ciudadanos, la creación de un espacio de encuentros y convergencias, y la promoción y desarrollo de acciones que impulsen un nueva gobernanza y una ciudadanía activa.
Estrategias comunicativas para llegar a la ciudadanía
Nos encontramos ante un cambio en las estrategias institucionales que muestran un cambio importante en el paradigma y su resolución. La planificación comunicativa se dirige a los ciudadanos para que tomen conciencia de que estamos en un momento histórico-político en el que todos somos protagonistas.
El e-Parlamento Europeo, el nuevo sitio web, muestra que la información no debe ser restringida, sino abierta, una información que desarrolle un horizontal, no vertical, modelo de funciones y que una comunicación: variada, multidireccional e integradora, que cuenta con una puesta en pantalla impactante, no supone que las instituciones europeas deban abandonar su papel clave, tanto como comunicadores activos, como diseminadores de información, en la configuración de una «Europa en Red». La web, también dirige sus esfuerzos a dar más información, de una manera más sistemática, a los periodistas. Este aprendizaje «mediático» de lo europeo, conllevará una mayor asimilación de «qué es Europa, cómo funciona Europa y qué pasa en Europa» por la ciudadanía.
También desde el Parlamento Europeo, se han puesto en marcha los Foros Ciudadanos con un carácter local dirigidos al ciudadano de a pie.
La iniciativa lanzada por la Comisión Europea, el «Plan D», coloca en el centro del proyecto para comunicar con los ciudadanos: la democracia, el diálogo y el debate. Los pilares fundamentales de esta propuesta giran en torno a tres ideas: estimular un debate público en profundidad, promover la participación de los ciudadanos en el proceso democrático y poner al alcance, tanto de las instituciones como de las organizaciones, las herramientas necesarias para generar el diálogo sobre las políticas europeas y el método de toma de decisión.
En suma: la participación es un factor que facilita el desarrollo democrático de las sociedades. Los elementos participativos que garantizan su existencia son: el contacto permanente con las ideas y los valores intrínsecos al proyecto europeo; la inclusión social y política; el papel de la cultura, como catalizador para la emergencia de una ciudadanía europea; la educación y opinión informada del ciudadano; y una gobernabilidad que cuente con una sociedad activa organizada.
Ciudadanos y valores: el gran activo de Europa
En esta etapa de debate multinivel, el objetivo es refrescar la democracia europea para revitalizarla y hacerla más participativa y social. Es el momento de la emergencia de un modelo de debate europeo que sirva de precedente y lugar para una nueva fase constituyente.
El principio de subsidiariedad aparece planteado también en relación a los parlamentos nacionales a los que se da un papel relevante por su vinculación con la sociedad. Se trata de crear una entidad europea colectiva adaptada a cada entidad local. Las dimensiones nacional, regional y local fortalecen un espacio transnacional y proyectan Europa de manera cosmopolita, global y solidaria. La solidaridad tiene que ocupar un gran lugar en «Una Unión Europea globalizada» porque, como dice ULRICH BECK, «La realidad se ha vuelto cosmopolita».
JEREMY RIFKIN, autor de El sueño europeo, explica que la Unión Europea construye otra ciudadanía basada en la relación entre sus actores. Tomando como referencia este concepto, la pregunta ahora es: ¿Cómo enganchar a los ciudadanos a Europa?; para conseguirlo, los puntos que debemos garantizar y fortalecer son:
- El diálogo instituciones-organizaciones de la sociedad civil, el intercambio de ideas y la participación.
- La información y la comunicación con el ciudadano: un camino de ida y vuelta. Se hace visible la llamada democracia deliberativa en el marco de las esferas democráticas europeas que hacen, que constituyen (y escribo esta palabra con especial atención): Democracia.
- Dos responsabilidades: responsabilidad de tender la mano desde las instituciones europeas a la sociedad y la responsabilidad del ciudadano de buscar información e interesarse por los temas europeos.
- La subsidiariedad horizontal, de muchas facetas, basadas en la comunicación y en el diálogo.
- Recordar que la erradicación total de la pobreza es un elemento definidor en la acción y razón de ser de la Unión Europea.
- El papel clave de las Organizaciones No Gubernamentales como multiplicadoras de información y activadoras de valores: solidaridad y movilización ciudadana forman un buen equipo.
- Relanzar la Constitución europea a través de un nuevo proceso constituyente más informativo, participativo y multidireccional. Conseguir el consenso a través del debate.
- Mostrar una Unión Europea práctica y «de calle». Pensar Europa de manera constructiva, integradora y positiva.
En el 50 aniversario del Tratado de Roma, Europa recupera el rumbo constitucional y la Constitución europea se abre paso. El reto es enorme: «esencializar» el proceso constitucional con la esencia de la Constitución + un plus. En este trayecto de recuperación de la constitucionalización de Europa y la gran política, España es puntera y está abriendo camino.
Avanzamos. Tenemos los elementos, pero hay que encajarlos bien. La fórmula está funcionando: desde las instituciones europeas se comunica e invita a la discusión sobre cómo continuamos haciendo Europa. A su vez, las organizaciones ciudadanas se mueven en iniciativas paneuropeas y consultas que exploran nuevas vías para que los ciudadanos protagonicen y den voz a temas de actualidad en la UE.
Y aún hay que ir más allá: la tarea conjunta es que los planos busquen su punto común en un espacio de encuentro, de confluencia de debates y que los ciudadanos, tengan curiosidad por Europa, consiguiendo «superar su espacio», y pensando en perspectiva transnacional europea. Para conseguirlo, es importante dotar a la Unión de innovación y creatividad, pero, ¿es ésta la Unión Europea de siempre?; los elementos de anclaje: valores y ciudadanía, lo son, pero su expresión, movimiento y visibilidad se están reinventando. De esta manera, los ciudadanos se conectan a una Europa en renovación.